El que alimentes

Hay una hermosa historia referente al bien y al mal que hay en todos nosotros que me ha agradado mucho, el relato era anónimo y lo estoy describiendo como lo recuerdo.

Había una vez un niño conversando con su abuelo quien le estaba hablando sobre sus experiencias de la vida, entonces entre las conversaciones ocurrió el siguiente diálogo:

-Dentro de mi hay dos fuerzas que luchan que son como dos lobos, el uno es el bien, esta lleno de bondad, tiene una sensación de abundancia por lo que es generoso y dadivoso con los demás, no está cargado de ningún odio ni rencor porque ha aprendido a perdonar, es desinteresado, correcto, sutil, sincero, amigable, lleno ternura y amor hacia con los demás.

-¿Y el otro abuelo?

-El otro es el mal, está lleno a odio, rencores, es egoísta, malsano, ruin, irrespetuoso, deshonesto, tiene una sensación de escasez por lo que no solo mezquina lo que tiene sino que es capaz de quitar a los demás lo poco que tienen, este lobo lucha encarnizadamente contra el otro, está lucha la tengo yo, y esa misma lucha la tienes tu y cada ser humano que existe en este planeta, y por muy encarnizada que sea tu propia lucha hay quienes tienen luchas aún más encarnizadas que las que tenemos tu y yo.

-¿Y al final que lobo ganara la lucha abuelo?

El abuelo guardo un poco de silencio y respondió a la pregunta de su nieto con tres palabras:

-EL QUE ALIMENTES

Todos tenemos sentimientos, pensamientos y comportamientos buenos y malos que podemos cultivar o erradicar, muchos en cierta etapa de nuestras vidas empezamos a alimentar más al lobo malo que al lobo bueno, con cada mentira, cada deshonestidad, cada vez que sobrepasamos el límite de lo correcto, damos más alimento a un lobo que puede con el tiempo empezar a dominar nuestras vidas, no todo es malo, podemos alimentar lo bueno de nosotros haciendo que ni siquiera exista una encarnizada lucha entre el bien y el mal.

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