¿Tiene sentido la vida sin Dios?
A menos que se dé por hecho la existencia de Dios, la búsqueda del Propósito de vivir no tiene sentido.
Bertrand Russell
Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mi nada podéis hacer.
Juan 15.5
El anhelo más profundo del corazón humano es la necesidad de vivir una causa mayor que uno mismo.
Robin Sharma
Porque todo, absolutamente todo en el cielo y en la tierra, visible e invisible… todo comenzó en Él y para los propósitos de Él.
Colosenses 1:16
¿Sabías que una de las principales causas de suicidios son los problemas existenciales? Según muchos psicólogos y psiquiatras los problemas existenciales también son uno de los factores que más implicado está en los suicidios por problemas económicos o sentimentales.
Cuando Friedrich Nietzsche con su filosofía del Super-Hombre declaraba la muerte de Dios y toda Europa empezaba a seguir esta filosofía en un par de años toda Europa se lleno de brujos, agoreros y aumentaron los creyentes en religiones orientales no teístas.
El Hombre necesita creer en algo y también saber que fue creado con un propósito más allá que el sólo pasar por este mundo acumulando riquezas y experiencias placenteras.
Aunque hubo un tiempo en que me era indiferente creer o no en Dios no podía evitar el escuchar a algún predicador de cualquier religión cuando llevaba tiempo distrayéndome en muchas otras cosas, de hecho cuando hacía mucho tiempo que nadie me hablaba de Dios o de temas espirituales buscaba a alguien o algo que tratara del tema.
Quizá el mejor ejemplo de que está vida sin Dios prácticamente no tiene sentido esta en el rey Salomón, el rey Salomón fue un hombre que lo tuvo todo, riqueza, mujeres, poder y hasta sabiduría, logró grandes metas, pero cometió el error de alejarse de Dios a lo que le vinieron grandes desgracias y luego escribió el libro de Eclesiastés.
Voy sacar algunos varios versículos, esto será un poco largo:
Todas las cosas son fatigosas más de lo que el hombre puede expresar; nunca se sacia el ojo de ver, ni el oído de oír. ¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol. ¿Hay algo de que se puede decir: He aquí esto es nuevo? Ya fue en los siglos que nos han precedido. No hay memoria de lo que precedió, ni tampoco de lo que sucederá habrá memoria en los que serán después.
Hablé yo en mi corazón, diciendo: He aquí yo me he engrandecido, y he crecido en sabiduría sobre todos los que fueron antes de mí en Jerusalén; y mi corazón ha percibido mucha sabiduría y ciencia. Y dediqué mi corazón a conocer la sabiduría, y también a entender las locuras y los desvaríos; conocí que aun esto era aflicción de espíritu. Porque en la mucha sabiduría hay mucha molestia; y quien añade ciencia, añade dolor.
Dije yo en mi corazón: Ven ahora, te probaré con alegría, y gozarás de bienes. Mas he aquí esto también era vanidad. A la risa dije: Enloqueces; y al placer: ¿De qué sirve esto? Propuse en mi corazón agasajar mi carne con vino, y que anduviese mi corazón en sabiduría, con retención de la necedad, hasta ver cuál fuese el bien de los hijos de los hombres, en el cual se ocuparan debajo del cielo todos los días de su vida.
Engrandecí mis obras, edifiqué para mí casas, planté para mí viñas; me hice huertos y jardines, y planté en ellos árboles de todo fruto. Me hice estanques de aguas, para regar de ellos el bosque donde crecían los árboles. Compré siervos y siervas, y tuve siervos nacidos en casa; también tuve posesión grande de vacas y de ovejas, más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén. Me amontoné también plata y oro, y tesoros preciados de reyes y de provincias; me hice de cantores y cantoras, de los deleites de los hijos de los hombres, y de toda clase de instrumentos de música.
Y fui engrandecido y aumentado más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén; a más de esto, conservé conmigo mi sabiduría. No negué a mis ojos ninguna cosa que desearan, ni aparté mi corazón de placer alguno, porque mi corazón gozó de todo mi trabajo; y esta fue mi parte de toda mi faena. Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas; y he aquí, todo era vanidad y aflicción de espíritu, y sin provecho debajo del sol.
¿Para qué, pues, he trabajado hasta ahora por hacerme más sabio? Y dije en mi corazón, que también esto era vanidad. Porque ni del sabio ni del necio habrá memoria para siempre; pues en los días venideros ya todo será olvidado, y también morirá el sabio como el necio. Aborrecí, por tanto, la vida, porque la obra que se hace debajo del sol me era fastidiosa; por cuanto todo es vanidad y aflicción de espíritu.
Asimismo aborrecí todo mi trabajo que había hecho debajo del sol, el cual tendré que dejar a otro que vendrá después de mí. Y ¿quién sabe si será sabio o necio el que se enseñoreará de todo mi trabajo en que yo me afané y en que ocupé debajo del sol mi sabiduría? Esto también es vanidad. Volvió, por tanto, a desesperanzarse mi corazón acerca de todo el trabajo en que me afané, y en que había ocupado debajo del sol mi sabiduría.
¡Que el hombre trabaje con sabiduría, y con ciencia y con rectitud, y que haya de dar su hacienda a hombre que nunca trabajó en ello! También es esto vanidad y mal grande. Porque ¿qué tiene el hombre de todo su trabajo, y de la fatiga de su corazón, con que se afana debajo del sol? Porque todos sus días no son sino dolores, y sus trabajos molestias; aun de noche su corazón no reposa. Esto también es vanidad.
No hay cosa mejor para el hombre sino que coma y beba, y que su alma se alegre en su trabajo. También he visto que esto es de la mano de Dios. Porque ¿quién comerá, y quién se cuidará, mejor que yo? Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabiduría, ciencia y gozo; más al pecador da el trabajo de recoger y amontonar, para darlo al que agrada a Dios. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.
Al final El rey Salomón comprendió que por muy grandes que fueran sus éxitos al apartarse de Dios todo lo que había logrado era en vano (todo lo anterior está desde el marco de estar alejado de DIos,y termino diciendo lo siguiente como conclusión y resumen:
El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala.
Sinceramente yo pienso que el Desarrollo Personal o la Autoayuda nos “distrae” de la cuestión del propósito o sentido de la vida, y aunque he escrito sobre este tema soy consciente de que los libros de Autoayuda tratán de que le pongas algún propósito a la vida más que encontrar algún propósito para el que hayas sido creado por Dios específicamente, no un propósito humano elegido conscientemente sino un propósito divino que haya sido elegido por un ser superior.
Si les gustaría tener una perspectiva cristiana del sentido de la vida, les recomiendo el libro de Rick Warren “Una Vida con Propósito“.
Fuiste creado por Dios y para Dios, y hasta que no lo entiendas, tu vida no tendrá ningún sentido.
Rick Warren
Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
Efesión 2.10

