El miedo a Perder

Por que crees que trabajarías más duro, para ganarte 100 euros como recompensa por una acción o para evitar perder 100 euros que ya son tuyos, lamentablemente en cuestiones de motivación el miedo a perder algo es un motivador más grande que el deseo de ganar algo.

El Miedo a Perder

En una investigación realizada en el Center for Experimental Social Science de Nueva York llegaron a la conclusión de que el temor o miedo a perder algo es el ganador.

Se realizó un experimento con tres grupos diferentes en una pequeña subasta, aunque no se indica que tipo de subasta era, se le dio a un grupo 15$ y les dijeron que si perdían la subasta tendrían que devolver el dinero.

A otro grupo no se le dio ningún incentivo pero se le dijo que recibirían 15$ si ganaban la subasta.

Al último grupo no se le ofreció incentivo alguno.

Al final los integrantes del grupo que recibió los 15$ con anticipación eran los que pujaban al máximo en la subasta tanto así que al final terminaron compitiendo entre sí.

El Economista Eric Schotter explicó los resultados de esta forma:

Los economistas solían atribuir una oferta excesiva a la inclinación natural al riesgo o la alegría de ganar. Lo que encontramos es que la causa real de una oferta excesiva es el temor a perder algo, esto es una teoría completamente nueva.

Aunque el estudio se hizo dentro del mundo de la economía el principio psicológico es el mismo, estaremos dispuestos a invertir y trabajar más para evitar perder algo que para ganar algo.

Esto es algo útil de saber, por ello muchos motivadores hacen como ejercicio que sus participantes en un seminario o taller redacten una lista de cosas que perderán en la vida si no toman acción inmediata.

Al ser consciente de lo que vas a perderte en la vida por no actuar empiezas a tomar mejores decisiones para evitar aquello.

Puedes hacer este sencillo ejercicio al responder por escrito la pregunta:

¿Que perderé en esta vida si no tomo acción inmediata?

Igualmente podemos utilizar este principio para motivarnos al imponernos un castigo o incluir un riesgo tangible por no hacer lo que se supone deberíamos hacer, un ejemplo sería estar en el gimnasio y darle a un amigo una cierta cantidad de dinero que no sea nada despreciable y le decimos que si no nos ve completando nuestra rutina el dinero es suyo.

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